La Feria Huanuqueña

Agosto 16, 2008 |  Tagged | Leave a Comment




Ya en Huánuco bajé del carro y corrí como loco a mi casa, donde me esperaba mi esposa (Chelita) y mis dos hijitos (Estéfano de 4 años y Marianita de 08 meses), llegué me bañé con premura y salimos los tres pues Marianita está muy pequeña y enferma así que se quedó con mi madre.

Paramos un taxi, por que unos rateros desgraciados hace unas semanas me robaron la motocicleta (HDP), -¿a la feria?-, preguntamos -son 5 lucas- me dice el chofer, un gordito con cara de pocos amigos, hicimos un gesto de aprobación y partimos. Llegamos, mi esposa y yo tomados de la mano veíamos correr a nuestro hijo hacia los juegos mecánicos y con orgullo decíamos: -Como ha crecido-, -en esos momentos a uno lo invaden sensaciones inexplicables, una llama tibia recorre nuestro ser-. Estéfano se subió a todos los juegos que quiso, estaba tan feliz mi niño, mientras Chela y yo deleitábamos una salchipapa al paso, con ají mayonesa y un poco de polvo, eso que sobra en mi amada ciudad, eso que sobra en aquel barrio que antaño me inspiraba miedo y pensándolo bien ahora también, el barrio de Puelles.

Mientras nos dirigíamos rumbo al jirón independencia para tomar un taxi y regresar a casa luego de haber disfrutado de la alegría de Estéfano, y dejar de escuchar a ese grupo musical chichero que me deprimía y destrozaba el tímpano con sus canciones tristes, en nuestro camino esquivamos a uno que otro piraña mal presentado con el gorro de lado y el pantalón que les llegaba a las rodillas, – en Huánuco hay demasiada delincuencia-, nos topábamos con familias bonitas y pintorescas tratando de hacer lo mismo que nosotros, con vendedores de juguetes, ropa y kinkones , y lo vimos, lo vio Estéfano y me dijo, – Papi un monito con su cadena en el pie -, si, y era un mono flaco y triste encadenado sobre una caja ridícula de madera que se sostenía en cuatro palos también de madera, el tipo que lo hacía trabajar y era su “dueño” – agresor diría yo -, vociferaba diciendo que él y el mono leían la suerte, triste suerte la del mono que fue reprimido de su libertad.


Todos los animales merecemos la libertad, seamos racionales o irracionales, por algo nacimos y pertenecemos a un determinado medio ambiente, los circos y otros espectáculos donde se utilizan animales, no hacen mas que degradar y brindar sufrimiento a estos seres que fuera de su habitad son totalmente indefensos, ojala la sociedad protectora de animales pueda hacer más al respecto, pero creo que nuestras autoridades deben jugar un papel importante en la defensa de estos seres que cada día son víctimas del peor de los animales, el hombre.


Estéfano se compró un mono de peluche mientras mi esposa me decía entre dientes – Pobre monito – y yo lo fotografiaba para compartir con ustedes mi indignación.


Comments

Create a free edublog to get your own comment avatar (and more!)

Name (requerido)

Email (requerido)

Sitio Web

Speak your mind

*
To prove you're a person (not a spam script), type the security word shown in the picture.
Anti-Spam Image