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En tierra de nadie – El trabajo
Agosto 21, 2008 | Tagged trabajo | Leave a Comment
Al culminar la universidad muchas veces no salimos bien preparados para la
vida práctica, es decir la enseñanza es tan teórica y desfasada que sumados a la dejadez e irresponsabilidad (que es mi caso), hacen un tipo mal preparado, pero, allí viene el pero, no hay nada que no se solucione con inteligencia (que es mi caso..jejeje.), y tu desempeño laboral llega a niveles del empleado promedio, bueno si es que no te gusta lo que haces (que es mi caso), pero como hay que satisfacer necesidades y pagar deudas debemos seguir hasta el momento propicio para dejar aquello (que es mi caso).
Pero nada te prepara para afrontar el ambiente laboral en el aspecto de la convivencia, más aun si te encuentras con seres inescrupulosos e hipócritas, se puede tener miles de defectos, pero la hipocresía y la falta de filantropía es peligrosa en un ser humano, en el trabajo abundan estos seres, que son felices con la infelicidad de sus compañeros y son infelices con la felicidad de los mismos, tan fácil que es ser feliz, viviendo nuestras vidas intensamente, solucionando problemas día a día y dejar de criticar y mirar los errores de los demás, hablar mal de otra persona y a veces inventar cosas negativas sobre ella es lo más sórdido que pueda existir.
Hace unos días conversé con mi jefe para disculparme por mis tardanzas y una falta, a veces mi hijo no entiende que debo trabajar más aun por que lo veo cada fin de semana, lo entiendo, pero las empresas no entienden eso, menos mi jefe ( esa conversación será otro tema en algún siguiente post), molesto él, me dijo que se había enterado algunas cosas que estuve hablando, sobre dejar la empresa y alguno que otro reclamos más, me sorprendí que supiera tanto, nunca le dije esas cosas a él, pero si a unos colegas y “amigos”, estoy seguro que algunos conversan conmigo y corren a contarle a uno que otro mando, esta actitud está muy acostumbrada en el ambiente laboral. Tenía un colega de trabajo que de jefe de almacén subió un peldaño más, este conversaba conmigo de manera amable, me proponía temas de conversación, y como mi conciencia de clase e instinto de vivir al lado del camino y escribir bajo mi cama me hacen ver las cosas desde un punto de vista crítico, le contestaba si pelos en la lengua ni tapujos lo que opino de alguno de los que dirigen la empresa, claro está refiriéndome a su desempeño laboral y al trato para con los trabajadores, lo demás no me interesa, cada uno vive como le place, y adivinaron, este tipo sin más ni más aprovechaba su cercanía a ellos y les contaba todo lo que yo decía, hasta alguna ves cometí el error de confiarle asuntos familiares e íntimos, igual les vomitaba todo y de hecho que a los mandos les gusta saberlo todo, desde las miserias hasta las virtudes, desde los triunfos hasta las derrotas.
Por ello hay que tener cuidado, para enfrentar a estos tipos no hay universidad que valga, solo suspicacia y buen ojo, espero no toparme con otros más.