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El Primer beso
Septiembre 1, 2008 | Tagged primer beso | Leave a Comment
El día que Gustavo le dio el primer beso, el parque San Pedro era un paraíso, el viento arreciaba y las hojas caídas de los árboles que aun quedaban en ese entrañable lugar se levantaban cual palomas vuelan al amanecer de algún día, mientras otros jóvenes en el despertar de su juventud y dejándose arrastrar por esa avalancha llamada amor, se tomaban de la mano y sellaban labio a labio sus más profundos sentimientos.
Gabriela lo había rechazado muchas veces, pero ya no pudo más ante la insistencia de Gustavo, aquel tipo despreocupado, irresponsable, y aun, hijito de mamá, ella, responsable, buena alumna de economía en la Valdizán, emprendedora y muy bella. Mientras Gabriela miraba a la derecha, Gustavo se encontraba en la izquierda, dos seres con diferente manera de enfrentar la vida, esa noche se confundían en un beso tierno, dubitativo y dulce.
Ese parque que atestiguó las correrías de chiquillo de Gustavo, ahora se prestaba para hacerle vivir uno de los momentos más intensos y felices de su vida.
Allí se encontraban bajo una pequeña palmera, alumbrados con esa tenue luz de uno que otro poste de alumbrado eléctrico de focos amarillentos y opacos, dos jóvenes que empezaban a escribir su historia, uno de ellos amando intensamente, el otro aprendiendo a amar, una pareja más caminando hacia aquel mundo enigmático del amor.
Gustavo y Gabriela se tomaron de la mano y mientras caminaban una sensación extraña los aprisionaba, una que les hacía sentir completos. Las campanas de la Iglesia San Pedro sonaban, ya casi eran las siete y había que ir a la reunión del coro, siguieron su camino sin darse cuenta que aquel beso aparte de haber marcado sus corazones, había marcado sus labios gracias al colorete que usaba Gabriela.